La escuadrilla tomó la formación de defensa. El enemigo podía estar acechando en aquellos momentos y no era cuestión de dejarse sorprender. Incluso era posible que los moxs hubiesen llegado ya y ocupado aquel sistema.
Los científicos habían declarado que la posesión de aquel conglomerado de estrellas podía ser vital para la marcha de la guerra.
—Si se logra colocar algunos de nuestros caños de calor en HXZ-133 —había dicho C-23, uno de los más grandes científicos de los fusch—, nuestras espaldas estarán guardadas, y a nuestros enemigos, los moxs, les será imposible llevar la lucha a nuestras colonias en las galaxias más próximas.
El Consejo mundial de los fusch escuchaba con atención. Aquella guerra entre los dos mundos había durado demasiado. Cuatro generaciones de fusch había combatido contra los moxs y la cosa no era para tomársela a broma.