«Ella tenía 11 cuando murió. Él ~en su corazón~ quedó viudo y solitario: tenía 10. ¿Sobrevivió? No exactamente. Desarrolló el Síndrome del Viudo, y algunos síntomas del de Stress Postraumático.
Frustrado, furioso, fatigado todo el tiempo, temblaba casi siempre. Recomponerse. Encontrar un sentido. Obligarse a continuar viviendo.
Lo logró, si: De un paso a la vez.
Con el tiempo terminó susurrando -no sin desespero- al Dios que todos llevamos dentro: «Llévame de la mano y dame tu bendición».
Cinco años mas tarde decidió escribirle, fue así como logró salir del abismo:
La imaginaba a su lado, y le contaba historias.»